lunes, 8 de febrero de 2010

Zona Desconocida









Zona Desconocida es una coreografía de Luz Urdaneta creada para el Ballet del Teatro Teresa Carreño (Caracas, Venezuela), en 2002, como un homenaje al maestro Vicente Nebrada (que había fallecido recientemente). La iluminación es de Carolina Puig, las imagenes que proyectamos son de Luis Brito, el vestuario es de Efrén Rojas. La música es de Arvo Part.

Vicente Nebrada fue el más importante coreógrafo de la historia del ballet venezolano. El creador de una forma de bailar suya: internacionalmente se le reconoce como el estilo Nebrada del ballet neoclásico, expresión de su sensibilidad, de su manera de entender la danza en nuestros días. Nebrada fue, además, el poseedor de una visión total del espectáculo, reflejada en impecables producciones en las que la luz, la escenografía, la música y el vestuario potencian el concepto coreográfico. A Vicente, neurótico, déspota, defensor a ultranza de sus proyectos, incapaz de hacer concesiones, lo amamos y lo odiamos a partes iguales cuando nos tocó trabajar como parte de su equipo en el Teatro Teresa Carreño (coordiné la realización de sus producciones y trabajé en todos sus montajes, solo en su Cascanueces como co-diseñador). Hoy valoro a Vicente como el gran maestro que fue.

Con este diseño me propuse recrear dos paisajes que habita simultáneamente el artista: la ciudad real, representada por un laberinto de umbrales, duros, angulosos; y la ciudad de los sueños, representada por un espiral que flota en el aire, una especie de Torre de Babel etérea. Moviendo estos elementos de manera musical (en lo que ayudó muchísimo Gunilla Álvarez) creamos diversas configuraciones, situaciones y transiciones que permitían narrar una historia utilizando la totalidad del espacio escénico (y no solo el suelo). Las luces de Carolina Puig y la proyección de fotos de Luis Brito articularon de manera poética la presencia de estos dos mundos escénicos. Carolina pinta el aire de manera asombrosa, crea territorios sutiles en el espacio.

Tristemente esta producción, un trabajo muy cercano a mi corazón, no se ha remontado nunca con la totalidad de la escenografía que creamos para ella. Solo queda el recuerdo y estas imágenes. El mundo real una vez más se ha comido el mundo de los sueños.

3 comentarios:

  1. Si mal no recuerdo, 2002.

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  2. Muy hermoso, me gusta mucho.

    un saludo,

    Carlos Agell

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